lunes, 22 de junio de 2009

Geólogo e Ingeniero Gustavo Aristeguieta.




El pasado Miércoles nos dijo adiós para siempre nuestro gran amigo Gustavo Aristeguieta, un geólogo, ingeniero y gerente petrolero del más alto nivel, quien hizo mucha de su carrera en la empresa Sun Oil. Todos lo conocímos como el Tigre Aristeguieta. “Como estás, Tigre?” era su saludo inveterado, arrastrando un poco las palabras e inclinando la cabeza ligeramente hacia un lado. Gustavo tenía una personalidad efervescente y expresaba sus opiniones con vehemencia pero siempre terminaba el argumento con una sonrisa.
Lo recuerdo mucho en Maracaibo, cuando él era el gerente General de Sun Oil, empresa que tenía actividades en una de las zonas más prolíficas del Lago. Si recuerdo bien, el bloque de la Sun era la envidia de quienes trabajábamos en áreas menos productivas de la zona, pués tenía pozos que producían 2000 o más barriles al día de un petróleo de alta calidad.
En Caracas Gustavo tenía su hogar en Prados del Este, en una calle muy geológica, de cuyo nombre no puedo acordarme, donde también vivían los geólogos Oswaldo de Sola y Gustavo Feo Codecido, este último su concuñado. Los dos Gustavos y sus esposas, las hermanas Clara y la catira Velutini eran muy unidos y, además, grandes anfitriones. Fueron muchos los momentos agradables que pasamos juntos.
Mi contacto más estrecho con él tuvo lugar durante el proceso de consolidación de las 14 empresas ex-concesionarias en cuatro empresas integradas, bajo la sombrilla de la casa matriz, Petróleos de Venezuela. Me tocó coordinar ese gran esfuerzo y lo recuerdo como sumamente complejo, pués se trataba de unificar empresas, y no solamente equipos y producción sino, lo más importante, personas, cada quien con lealtad hacia, y amor por, su empresa, con explicables deseos de verla sobrevivir a lo que iba a ser un inevitable proceso de absorción de las más pequeñas por las más grandes. La contribución de Gustavo Aristguieta a este proceso fue brillante, desprovista de mezquindad, orientada hacia un resultado óptimo para Petróleos de Venezuela y no a lograr objetivos de conveniencia para la empresa que representaba. Su memo sobre la manera como integrar la industria fue una de las mejores contribuciones hechas al proceso por los presidentes de las 14 ex-concesionarias.
Este gran señor nos dijo adiós. En su momento jugó un papel de primera línea en el proceso que llevó a la creación y consolidación de Petróleos de Venezuela y al éxito que tuvo en sus años de gran empresa mundial. Cumplió con su deber profesional y ciudadano. Deja su nombre sembrado en la memoria de todos quienes lo conocimos y compartimos esa tarea. Miembro de una larga y distinguida línea de grandes petroleros, Gustavo está ahora integrado al gran Valhala de los geólogos donde nos espera nuestro Odín: Hans Cloos, quién decía: “El geólogo solo puede ver lo pequeño pero debe imaginar lo grande”.

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